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Evidencias basadas en la medicina

Y… es simpático

Absolutamente todos pasamos por situaciones similares pero, ¿alguna vez te preguntaste qué es el sistema simpático? ¿Qué pasa cuando me quieren robar? ¿Cómo reacciona el cuerpo ante situaciones de estrés agudo?

“Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico, y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia”.

Bernardo Alberto Houssay*

Los pies están hechos para caminar. Pero, hay algo que los pies no saben: no siempre es prudente hacerlo. Bueno, al menos no lo es si no es la hora ni el lugar adecuado. Como, por ejemplo, las 10 de la noche en una calle muy poco transitada de una ciudad como Rosario. Yo iba caminando por esa calle con dos cosas: una mochila con un cuadernillo y mi tierna inocencia de recién haber arrancado la facultad. Y algo que me caracteriza al caminar es que soy muy atento a lo que me rodea. Quizás, esto fue la clave de lo que te voy a contar. Cruzo una de las tantas calles de Rosario, pero inmediatamente después de pisar esa esquina sabía que algo iba a pasar. Y no, no soy vidente, a mitad de cuadra vi a dos motos “estacionadas” con dos personas en cada moto, pero seguí caminando. Tal vez porque era un poco más inconsciente que ahora o quizás porque tardé en darme cuenta de algo que resultaría obvio. A medida que iba caminando, sentía que mi corazón se aceleraba, pero seguí sin hacerle caso a mi cuerpo. Me acerqué a una distancia que, al parecer de un muchacho con capucha, fue suficiente como para que éste me “encare”. Lo veo bajarse de una de las motos y en ese momento saca una pistola. No te voy a mentir, me la vi negra. Me invadió la cara de susto, estaba pálido y con los ojos bien abiertos. El corazón me estaba por estallar, nunca latió tan rápido. Y yo veía cómo se iba acercando el muchacho, con cada vez más velocidad, seguro de lo que estaba haciendo y con una de sus manos muy aferrada a eso que le otorgaba una ventaja en la selva. En ése momento no pensé, simplemente reaccioné. Di media vuelta y empecé a correr. Uno de sus acompañantes me dio una ayuda para que yo corra aún más rápido: desde la moto gritaba “tirale, tirale, matalo”. Nunca corrí tan rápido, en serio, era un pura sangre never pony. Corrí tres cuadras sin darme cuenta, mis piernas querían seguir corriendo,era Usaín Bolt después de haberse comido un Yogurísimo con cereales, pero por suerte los muchachos no me siguieron y paré. Intenté calmarme, pero no podía. Así que, me senté en una heladería y me tomé un helado para poder tranquilizarme. A medida que iba tomando el helado, mi frecuencia respiratoria y cardíaca fue bajando y me volvió la sangre a la cara. Y después de este “simple” pero traumático hecho, me di cuenta de algo magnífico: mi sistema simpático me salvó la vida o, bueno, evitó que me roben el celular.

A todo esto, joven, ¿qué es el sistema simpático? ¿Cómo funciona? Si el sistema simpático te hizo todos esos efectos, ¿quién hace lo contrario?

Yo tengo el control

Antes de hablar del sistema simpático, tenemos que hablar un poco de la organización que tiene uno de los sistemas de regulación más importantes que tenemos: el sistema nervioso. Estructuralmente, lo dividimos en sistema nervioso central (cerebro, cerebelo, tronco encefálico y médula) y periférico (nervios periféricos). Ahora bien, funcionalmente, lo podemos dividir en sistema nervioso somático (encargado de transmitir y procesar información sensitiva y motora) y en sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso autónomo o neurovegetativo, protagonista de este post, es el encargado regular todas las funciones viscerales que tienen características autónomas. Es decir, regula todas las funciones involuntarias, de las cuales no somos conscientes y que nos mantienen con vida y con un equilibrio constante (homeostasis), como por ejemplo actividades del sistema cardiovascular, respiratorio o gastrointestinal, entre muchas otras funciones.

Este sistema, recibe información de centros o núcleos especializados de la médula espinal, el tronco encefálico y el hipotálamo y, básicamente, se organiza formando ganglios (ganglios nerviosos, no los ganglios linfáticos que se te inflaman cuando tenés anginas), los cuales van a recibir información (preganglionar) y van a enviar impulsos nerviosos a las vísceras (postganglionar).

Ahora bien, podemos dividir al sistema nervioso autónomo en dos sistemas diferentes según sus funciones, las cuales son la antítesis uno del otro, el Boca-River del cuerpo humano. Hablamos, entonces, de los famosos sistemas nerviosos simpático y parasimpático.

Mucho más que un nombre agradable

Comencemos, ahora, a diferenciar estos dos sistemas. A grandes rasgos, el sistema nervioso parasimpático está activo cuando el organismo se encuentra relajado y en un estado basal. Es decir, se encarga de regular todas las funciones autónomas cuando estamos tranquilos y sin ninguna preocupación, so relax and take it easy.

En cambio, el sistema simpático hace todo lo contrario, se activa ante situaciones de escape, estrés, ejercicio o emergencia y prepara tu cuerpo para la actividad física intensa. Nuestro instinto de supervivencia se lo debemos al sistema simpático, el cual te prepara para la huída y así poder escapar del león y, en su defecto, de un ladrón.

Rajemo, negro.

Una de las diferencias más importantes de estos dos sistemas es qué neurotransmisores usan. Básicamente son dos neurotransmisores: acetilcolina (ACh) y noradrenalina (NA). Antes, hablamos de que habían fibras preganglionares y postganglionares. Esas fibras, hacen sinapsis usando neurotransmisores específicos. Tanto el sistema simpático como el parasimpático, usan la acetilcolina como neurotransmisor para las sinapsis preganglionares. Ahora bien, y acá viene la gracia de hablar de neurotransmisores, los dos sistemas usan diferentes neurotransmisores para hacer sinapsis postganglionares. El sistema simpático sigue usando acetilcolina pero, en cambio, el simpático ahora usa la noradrenalina como neurotransmisor postganglionar.

He aquí un esquema.

Y cuando se activa este sistema simpático, se produce una estimulación de la glándula suprarrenal. El estímulo simpático de la médula suprarrenal tiene como consecuencia la liberación masiva de noradrenalina y adrenalina hacia la circulación sistémica, que actúan sobre todos los órganos. Aproximadamente, el 20% de la secreción suprarrenal es noradrenalina y el 80% adrenalina. Sus acciones son las mismas que las producidas por el estímulo simpático directo, exceptuando que en el caso de estas hormonas circulantes, su efecto va a ser mucho más largo (5-10 minutos). Y si, si es simpático es porque tiene que diferenciarse y resaltar un poco. Lo digo por experiencia.

Espíritu de esta selva

Existimos gracias a que nos adaptamos, la supervivencia del más apto nos hizo así (punto para Darwin y sus amigos). En esto, el sistema simpático tiene mucho que ver en este proceso de adaptación, ya sea para escapar de un león que te está por comer, para correr más rápido en un apocalipsis zombie o para reaccionar más rápido cuando pasa algo fuera de lo normal. 

Cuando escapás de un león. O cuando estás llegando tarde a una clase y están tomando lista.

Una de las cosas que más sentí cuando me quisieron robar fue, sin dudas, que mi frecuencia cardíaca había aumentado muchísimo. Es que, si bien el corazón posee automatismo (genera sus propios impulsos contráctiles), recibe abundante inervación simpática y parasimpática que regulan fundamentalmente la frecuencia cardíaca (cronotropismo) y la contractilidad (inotropismo). Imaginate que este sistema puede duplicar la frecuencia cardiaca en alrededor de 3 segundos. Y esto tiene una explicación sencilla, cuando empezás la huída, necesitás mucho oxígeno para poder darle combustible al cerebro para estar más atento y a los músculos para poder correr más rápido, y eso se logra aumentando las veces que late el corazón y haciendo que éste se contraiga más fuertemente para aumentar el flujo sanguíneo en estas zonas o en el pulmón para que haya más intercambio gaseoso.

Además, para maximizar el aporte de sangre a los músculos y órganos vitales, la mayoría de los vasos sanguíneos sistémicos, en especial todos los vasos del sistema gastrointestinal y de la piel, se constriñen por la estimulación simpática. Es decir, el sistema simpático provoca una vasoconstricción que lleva la sangre de la piel (por eso nos ponemos pálidos) y de los órganos abdominales a lugares donde se necesita más esa sangre.

Gracias a estos dos efectos en el sistema cardiovascular que te conté antes, se produce un aumento de la presión arterial. La presión arterial es el resultado de la interacción de la frecuencia cardíaca y la cantidad de sangre eyectada (a mayor frecuencia y mayor contracción, más presión) con la resistencia vascular periférica (a más resistencia, más presión; en este caso, la vasoconstricción aumenta la resistencia), lo que se traduce en un aumento de la presión. 

Otro sistema que se ve afectado es el respiratorio, donde no sólo se produce un aumento de la frecuencia respiratoria, sino que además hay una broncodilatación. Gracias a la distensión del músculo liso, especialmente tráquea, bronquios y bronquiolos, se abre mucho más la vía aérea para que haya un mayor pasaje de aire hacia el pulmón y, finalmente, poder oxigenar más la sangre. Como ves, todo es una carrera en busca del combustible celular: el oxígeno.

Al mismo tiempo, el sistema simpático produce una dilatación de la pupila, lo que se conoce como midriasis. Este cambio, te permite mayor entrada de luz al ojo y estar más atento a eso que estás viendo. A su vez, se estimulan a las glándulas sudoríparas produciendo hiperhidrosis (te transpira hasta el codo), inhibe las funciones de la mayor parte de glándulas, inhibe todas las funciones digestivas (pensá que de nada te sirve digerir los alimentos cuando un cocodrilo está a punto de comerte, tu cuerpo quiere sobrevivir y no ), contrae el recto (literalmente “¡qué cagazo!”), relaja la vejiga y contrae el esfínter, desde el punto de vista psicológico el sistema simpático te prepara para la acción, entre otras funciones.

Acá está todo.

Cerrame la 4

Como vimos, el sistema simpático es el que nos permite sobrevivir ante situaciones de escape, estrés, ejercicio o emergencia. En cambio, el sistema parasimpático regula todas las funciones normales del organismo, haciendo todo lo contrario que el sistema simpático.

En el complejo quehacer de la vida, estos sistemas hacen que te adaptes a las diferentes situaciones que te tocan vivir y, sin darte cuenta, te ayudan a sobrevivir día a día. Entonces, al final del día, agradecele al sistema parasimpático que hace que tu cuerpo funcione normalmente y al sistema simpático que te salvó un día más en la selva.


*Bernardo Alberto Houssay fue un médico y farmacéutico argentino. Por sus descubrimientos sobre el papel desempeñado por las hormonas pituitarias en la regulación de la cantidad de azúcar en sangre (glucosa), fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1947, siendo el primer latinoamericano laureado en Ciencias. Además, fue todo un ícono del desarrollo de la ciencia en Argentina. Resultado de su incansable labor es la creación de diversos institutos de investigación y la formación de incontables generaciones de científicos. Gracias a su trabajo, la fisiología fue la disciplina médica que mayor vigor y desarrollo tuvo en la Argentina. 


Bibliografía:

  • Fisiologia Humana de Houssay.  Horacio e. Cingolani y Alberto b. Houssay. El ateneo. 7ª Ed. 2000. ISBN 9789500203760
  • Tratado de Fisiología Médica. Arthur C. Guyton y John E. Hall. Ed. Elsevier. 12ª Ed. 2008. ISBN 84-8174-926-5
  • Fisiología. Linda S. Costanzo. Ed. McGraw-Hill Interamericana. Ed. 2011. ISBN 970-10-2109-6

 

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Leonardo Sciarra

Vi luz y entré. Estudiante de medicina. Me gusta hablar boludeces en radio, pero sobre todo hablar de ciencia. Soy de San Nicolás, Buenos Aires.

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